«Ciertamente, una de las facultades mayores de la música– acaso la más importante– es la de prestar consuelo, que los griegos refirieron con los términos de euthymeín, que significa 'aliviar el ánimo', y parathálpō, que vendría a expresar eso que con tanta frecuencia nos es necesario: 'recibir aliento'. Un alentar. A lo que ellos llamaron paramythion, los latinos lo denominaron consolatio» (Ramón Andrés). 

Este es un espacio para el consuelo. Para el pensamiento musical, logos del que tomó la filosofía sus sonidos, giros, metáforas. Max Richter compone The Consolations of Philosophy con bella nostalgia porque es conocedor de dicha dualidad. Encuentra en la música, y en la filosofía, la llave para liberar al alma. Pensar la música es filosofar.


(Consolation in Song, Caspar Ritter)


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